domingo, 27 de agosto de 2017

"Educad a los niños y no será necesario castigar a los mayores" Pitàgotas

viernes, 25 de agosto de 2017

CUENTO CORTO: EL DIA QUE TRATARON DE ACABAR CON EL AMOR




Hubo una vez en la historia del mundo, un día terrible en el que el
odio, que es el rey de los malos sentimientos, los defectos y las
malas virtudes convocó a una reunión urgente con todos ellos.

Todos los sentimientos  del mundo y los deseos más perversos del
corazón humano llegaron a esta reunión con curiosidad de saber cual
era el propósito.

Cuando estuvieron todos hablo el Odio y dijo: “los he reunido aquí a
todos porque deseo con todas mis fuerzas matar a alguien".

Los asistentes no se extrañaron mucho pues era el Odio que estaba
hablando y el siempre quiere matar a alguien, sin embargo todos se
preguntaban entre si quien seria tan difícil de matar para que el Odio
los necesitara a todos.

Quiero que maten al Amor", dijo. Muchos sonrieron malévolamente pues
más que uno le tenía ganas.

El primer voluntario fue el Mal Carácter, quien dijo: Yo iré, y les
aseguro que en un año el Amor habrá muerto, provocare tal discordia y
rabia que no lo soportara". Al cabo de un año se reunieron otra vez y
al escuchar el reporte del Mal Carácter quedaron tan decepcionados. Lo
siento, lo intente todo pero cada vez que yo sembraba una discordia,
el Amor la superaba y salía adelante.

Fue entonces cuando muy diligente se ofreció la Ambición que haciendo
alarde de su poder y dijo: En vista de que El Mal Carácter fracaso,
iré yo. Desviaré la atención del Amor hacia el deseo por la riqueza y
por el poder. Eso nunca lo ignorará. Y empezó la ambición el ataque
hacia su víctima quien, efectivamente cayo herida pero después de
luchar por salir adelante renuncio a todo deseo desbordado de poder y
triunfó de nuevo.

Furioso el Odio, por el fracaso de la Ambición envío a los Celos,
quienes burlones y perversos inventaban toda clase de artimañas y
situaciones para despistar el amor y lastimarlo con dudas y sospechas
infundadas.Pero el Amor confundido lloró, y pensó, que no quería morir
y con valentía y fortaleza se impuso sobre ellos y los venció.

Año tras año, el Odio siguió en su lucha enviando a sus más hirientes
compañeros, envío a la Frialdad, al egoísmo, a la Cantaleta, La
Indiferencia, la Pobreza, La Enfermedad y a muchos otros que
fracasaron siempre porque cuando el Amor se sentía desfallecer tomaba
de nuevo fuerza y todo lo superaba.

El Odio convencido de que el Amor era invencible les dijo a los demás:
Nada que hacer. El Amor ha soportado todo, llevamos muchos años
insistiendo y no lo logramos. De pronto de un rincón del salón se
levanto un sentimiento poco conocido y que vestía todo de negro y con
un sombrero gigante que caía sobre su
rostro y no lo dejaba ver, su aspecto era fúnebre como el de la
muerte: "Yo matare el Amor", dijo con seguridad.

Todos se preguntaron quien era ese que pretendía hacer solo, lo que
ninguno había podido. El Odio dijo, ve y hazlo".

Tan solo había pasado algún tiempo cuando el Odio volvió a llamar a
todos los malos sentimientos para comunicarles después de mucho
esperar por fin EL AMOR HABIA MUERTO.

Todos estaban felices pero sorprendidos. Entonces el sentimiento del
sombrero negro habló: Ahí les entrego el Amor totalmente muerto y
destrozado y sin decir más se marchó.

Espera " dijo el Odio, en tan poco tiempo lo eliminaste por completo,
lo desesperaste y no hizo el menor esfuerzo para vivir. ¿¿Quien eres??

El sentimiento levantó por primera vez su horrible rostro y dijo:

SOY LA RUTINA
fuente:www.taringa.com

jueves, 24 de agosto de 2017

Cuento: El ruisenor y la rosa


Autor: Oscar Wilde

EL RUISENOR Y LA ROSAUn ruiseñor vivía en el jardín de una casa.Todas
las mañanas una ventana se abría y un joven comía su pan…mientras
miraba la belleza del jardín.
Siempre caían migajas de pan en el antepecho de la ventana.
El ruiseñor comía las migajas creyendoque el joven las dejaba a
propósito para él. Así, creció un gran afecto por aquel que se
preocupaba en alimentarlo…aunque sea con migajas.Un día el joven se
enamoró.

Pero al declararse, su amada impuso una condición para retribuir su
amor: Que a la mañana siguiente él le trajese la más linda  rosa roja.
El joven recorrió todas las florerías de la ciudad, pero su búsqueda
fue en vano. Ninguna rosa…mucho menos roja.
Triste, desolado, fue a pedir ayuda al jardinero de su casa. El
jardinero declaró que él podría obsequiarla con petunias, violetas,
claveles.
Cualquier flor menos rosas. Ellas estaban fuera de temporada; era
imposible conseguirlas en aquella estación.
El ruiseñor habiendo escuchado la conversación quedó con pena por la
desolación del joven.
Tenía que hacer algo para ayudar a su amigo a conseguir la flor.
Entonces el ave buscó al Dios de los pájaros, quien le dijo:
- Tú puedes conseguir una rosa roja para tu amigo… pero el sacrificio
es grande y podría costarte la vida!
- No importa, respondió el ave. ¿Qué debo hacer?
- Bien, tendrás que encaramarte en un rosal y allí cantar la noche
entera, sin parar.
El esfuerzo es muy grande; tu pecho puede no aguantar…
- Así lo haré, respondió el ave. Es para la felicidad de un amigo!
Cuando oscureció, el ruiseñor se encaramó enmedio de un rosal
que quedaba enfrente de la ventana del joven.
Allí se puso a cantar su canto más alegre, pues precisaba esmerarse
en la formación de la flor. Una gran espina comenzó a entrar en el
pecho del ruiseñor
y cuanto más cantaba, más entraba la espina en su pecho. Pero el
ruiseñor no paró. Continuó su canto, por la felicidad de un amigo. Un
canto que simbolizaba gratitud, amistad. Un canto de donación hasta de
su propia vida! Por la mañana, al abrir su ventana, el joven se detuvo
delante de la más linda rosa roja, formada por la sangre del ruiseñor.
Ni cuestionó el milagro, enseguida recogió la rosa. Al ver el cuerpo
inerte de la pobre ave, el joven dijo:
- Qué estúpida ave! Teniendo tantos árboles para cantar,
vino a posarse justamente enmedio del rosal que tiene espinas.
Por lo menos ahora dormiré mejor, sin tener que escuchar su tonto
canto. Es muy triste, pero desgraciadamente… Cada uno da lo que tiene
en el corazón.
Y cada uno recibe con el corazón que tiene…

miércoles, 23 de agosto de 2017

UNA FABULA FAMOSA: LA LIEBRE Y LA TORTUGA



Todos los animales estaban reunidos a lo largo del camino que orillaba
el bosque. Porque era el día de la gran carrera entre la liebre y la
tortuga. La ágil liebre se había burlado de la lenta y pesada tortuga
y la había desafiado a una carrera. Nadie tenía dudas acerca de quién
iba a ganar, pero todos pensaban que resultaría divertido observar el
paso de ambos competidores. Junto al puente que cruzaba el arroyo, la
liebre y la tortuga se dieron la pata y partieron, tan pronto como el
negro cuervo, que era el árbitro, lanzó un agudo graznido, como señal.
La tortuga avanzó trabajosamente, tambaleándose sobre sus cuatro
regordetas patas. La liebre saltaba con excitación a su alrededor,
deteniéndose cada pocos metros para husmear y mordisquear los tiernos
brotes que crecían junto al camino. Finalmente, para mostrar su
despreocupación y el desprecio que le inspiraba su adversario, la
liebre se tendió a descansar sobre un lecho de tréboles. La tortuga,
entre tanto, seguía avanzando trabajosamente, centímetro tras
centímetro. -¡La carrera ha empezado! -advirtió la cabra, desde un
lado del camino. Pero la liebre respondió con impaciencia: -¡Ya lo sé,
ya lo sé! Pero la tortuga no podrá llegar antes del mediodía al gran
olmo que está en el otro extremo del bosque. En esta confianza, se
instaló a sus anchas y se quedó profundamente dormida. Mientras la
tortuga avanzaba con lentitud, los mirones se sintieron cada vez más
excitados, ya que la liebre dormía aún. Cada uno de sus diminutos
pasos acercaba más a la tortuga al olmo, que era la meta señalada.
Avanzaba lenta y pesadamente, mientras todos los pescuezos se tendían
para observar a la liebre ... , que dormía confiadamente su siesta,
encogida como una pequeña bola parda. Después de un lapso que pareció
interminable, la tortuga estiró su largo pescuezo y escudriñó el
camino que tenía delante. Allí, a pocos pasos de distancia, se veía la
imponente mole del gran olmo al que debía llegar. La tortuga estaba
exhausta por haber llegado tan lejos a su máxima velocidad, pero cobró
fuerzas para una arremetida final. ¡Y en ese preciso instante, la
liebre despertó! Al ver que la tortuga estaba casi junto al punto de
llegada, se levantó de un salto y echó a correr por el camino, a
grandes brincos. Apenas parecía una franja parda. ¡Los pájaros
empezaron a chillar! El gran león abrió sus quijadas y bramó. Los
demás espectadores gritaban, bailoteaban y saltaban frenéticamente de
aquí para allá. Nunca habían imaginado que la carrera pudiera llegar a
tal estado. Con sonoro clamoreo, incitaron a la lenta tortuga a
avanzar, porque sólo le faltaba medio metro, poco más o menos, y la
liebre se acercaba a toda velocidad. ¡Cuando faltaban cinco
centímetros, la pobre tortuga tenía a la liebre casi a su lado! Pero
lo mismo hubiera sido si su veloz competidor hubiese estado a un
kilómetro de allí. Con una gran embestida, la tortuga estiró el largo
pescuezo y tocó la corteza del olmo un momento justo antes de que la
liebre, jadeante, la alcanzara. ¡Había ganado la carrera! Los
espectadores aplaudieron con entusiasmo. Y palmearon a la tortuga en
su ancha y lisa concha. -Esa liebre siempre estuvo demasiado segura de
sí misma -dijo el búho al águila-. Desde ahora, tendrá que comprender
que no siempre es el más veloz quien gana la
carrera.

FABULA: EL PASTOR MENTIROSO



Había una vez un pastor muy bromista y mentiroso. Todos los días,
cuando regresaba a su casa,
después de haber llevado a pastar a su rebaño, entraba corriendo en el
pueblo gritando:
- ¡Viene el lobo! ¡Viene el lobo!
Al oír los gritos, todos los habitantes se metían en sus casas muertos
de miedo. Y allí encerrados
se quedaban hasta que oían de nuevo al pastor:
- ¡Ja, ja, ja! ¡No es verdad! ¡Sólo era una broma! ¡Tontos!
Y todos los días los habitantes del pueblo miraban malhumorados al
pastor que siempre se
alejaba riéndose.
Todos los días… Hasta que… ¿Sabes qué pasó?
Un día, como tantos otros, el pastor volvió corriendo al pueblo.
Gritaba tanto o más que en otras
ocasiones:
- ¡Viene el lobo! ¡Viene el lobo!
Pero esta vez corría más deprisa de lo normal y gritaba también más
fuerte de lo normal… Sin
embargo, los vecinos del pueblo no le hicieron ni caso, hartos ya de
que el pastor les hubiera
engañado tantas veces…
Y ¿Sabes cómo terminó todo? ¡Claro! Esta vez sí que fue verdad que
venía el lobo. Y como nadie
del pueblo le hizo caso, el pastor se quedó sin ovejas, pues el lobo
se las comió todas.

FABULA: LA LECHERA




Iba alegre la lechera camino del mercado. Con paso vivo, sencilla y
graciosa, sostenía sobre su cabeza un cántaro lleno de leche. Ese día
se sentía realmente feliz y a medida que se iba acercando al pueblo,
su dicha aumentaba.¿Por qué? Porque la gentil lechera caminaba
acompañada por sus pensamientos y con la imaginación veía muchas cosas
hermosas para el futuro."Sí-pensaba-.Ahora llegaré al mercado y
encontraré en seguida comprador para esta riquísima leche. Sin duda,
han de pagármela a buen precio, que bien lo vale."En cuanto consiga el
dinero, allí mismo compraré un canasto de huevos. Lo llevaré a mi
cabaña y de ese montón de huevos, lograré sacar , ya hacia el verano,
cien pollos por lo menos. ¡Ah, que feliz me siento de pensarlo
solamente! Me rodearán esos cien pollos piando y piando y no dejaré
que se le acerque zorra ni comadreja enemiga."Una vez que tenga mis
cien pollos, volveré al mercado. Y entonces, entonces...los venderé
para comprar un cerdo."Sí, un cerdo, no muy grande, un lechoncito
rosado. ¡Ya me encargaré yo de cebarlo! Crecerá y se pondrá gordo,
porque estará bien alimentado con bellotas y castañas. Será un cerdo
enorme, con una barriga que ha de arrastrarse por el suelo. Yo lo
conseguiré."Siguió la lechera su camino, sonriendo ante la idea de ser
dueña de tan robusto animal. ¿Que haría? Lo pensó un instante. Y otra
vez una sonrisa de felicidad iluminó su linda carita."Claro está. Ya
se lo que me conviene. Ese cerdo magnífico bien valdrá un buen dinero.
¡Con él me compraré una vaca! ¡Una vaca y ...un ternero! ¡Ah, que
gusto ver al ternerito saltar y correr en mi cabaña!"Ya se imaginó la
lechera correteando junto al ternerito. Y al pensarlo, río alegremente
a tiempo que daba un salto.¡Hay cuanta desdicha siguió a su alegría!
Al dar el salto , cayó de su cabeza el cántaro que se rompió en mil
pedazos.La pobre lechera miró desolada cómo la tierra tragaba el
blanco líquido. Ya no había leche, ni habría pollos, ni cerdo, ni
vaca, ni ternero. Todas sus ilusiones se habían perdido para siempre,
junto con el cántaro roto y la leche derramada en el
camino

martes, 22 de agosto de 2017

CUENTO INFANTIL PARA TODAS LAS EDADES: EL GATO CON BOTAS




Había una vez un molinero pobre que cuando murió sólo pudo dejar a sus
hijos por herencia el molino, un asno y un gato. En el reparto el
molino fue para el mayor, el asno para el segundo y el gato para el
más pequeño. Éste último se lamentó de su suerte en cuanto supo cuál
era su parte.

- ¿Y ahora qué haré? Mis hermanos trabajarán juntos y harán fortuna,
pero yo sólo tengo un pobre gato.

El gato, que no andaba muy lejos, le contestó:

- No os preocupéis mi señor, estoy seguro de que os seré más valioso
de lo que pensáis.

- ¿Ah sí? ¿Cómo?, dijo el amo incrédulo

- Dadme un par de botas y un saco y os lo demostraré.

El amo no acababa de creer del todo en sus palabras, pero como sabía
que era un gato astuto le dio lo que pedía.

El gato fue al monte, llenó el saco de salvado y de trampas y se hizo
el muerto junto a él. Inmediatamente cayó un conejo en el saco y el
gato puso rumbo hacia el palacio del Rey.

- Buenos días majestad, os traigo en nombre de mi amo el marqués de
Carabás - pues éste fue el nombre que primero se le ocurrió - este
conejo.

- Muchas gracias gato, dadle las gracias también al señor Marqués de mi parte.