sábado, 18 de mayo de 2013

LA DIGNIDAD

La dignidad más que un valor es una condición; una actitud hacia uno mismo y hacia los demás. Si valores como el respeto, la tolerancia, la justicia, la libertad, la solidaridad, se aplican a la vida de una persona en todas sus acciones, el resultado será un individuo digno.
Quien tiene dignidad, se conoce a sí mismo, sus necesidades, sus capacidades, sus defectos y sentimientos. Así, es capaz de identificar lo que no puede cambiar y trabajar duro en lo que sí puede.
La persona digna se valora y se siente bien con su manera de ser y de pensar. La dignidad y la autoestima siempre van de la mano.

Para ser dignos...
- Sabemos que somos merecedores de amor y respeto. Reconocemos que importamos y que tenemos valor porque existimos.
- Podemos conducirnos a nosotros mismos y controlar lo que nos rodea eficientemente.
- Reconocemos que tenemos algo valioso que dar a los demás. Respetamos y nos damos a respetar.
- Podemos perder la dignidad si…
- Creemos que estamos destinados a sufrir.
- No merecemos amor ni ser felices.
- Le tenemos miedo al éxito.
- Buscamos que los demás aprueben siempre lo que hacemos.
- Sentimos envidia ante la gente que triunfa.
- No confiamos en nuestras propias ideas.
- Admitir que nos equivocamos nos hace sentir menos que los demás.
- No sabemos decir "sí" cuando es necesario y "no" cuando es debido. Obstáculos para la dignidad
- Si nos comparan constantemente con otras personas de mayor éxito.
- Si nos condicionan el amor que recibimos.
- Si recibimos más críticas que elogios.
- Si no aceptan nuestros sentimientos o nos impiden expresarlos.
- Si no nos permiten hacer cosas de las que somos capaces.
- Si abusan de nosotros física o emocionalmente, con palabras hirientes, pues éstas tienen el poder de construir o destruir el respeto que debemos tenernos

.Las personas dignas son respetuosas consigo mismas y con los demás, son tolerantes, crecen en sus fortalezas y superan sus debilidades. Son francas y honestas con sus sentimientos. No temen expresar sus sentimientos ni marcar sus límites.

viernes, 10 de mayo de 2013

Valores Hunamos: Honestidad



La honestidad forma parte de aquellas cualidades mas gratas que puede poseer una persona, ella garantiza confianza, seguridad, respaldo, confidencia, integridad. Si alguna vez debemos hacer un listado de las cualidades que nos gustaría encontrar en las personas o mejor aún, que nos gustaría poseer, seguramente enunciaremos la Honestidad.
En este sentido, la honestidad es una forma de vivir congruente entre lo que se piensa y la conducta que se observa hacia el prójimo, que junto a la justicia, exige en dar a cada quien lo que le es debido. En nuestra vida encontramos a diario actitudes deshonestas como la hipocresía, alguien que aparenta una personalidad que no tiene para ganarse la estimación de los demás; o la mentira; el simular trabajar o estudiar para no recibir una llamada de atención de los padres o del jefe inmediato; el no guardar en confidencia algún asunto del que hemos hecho la promesa de no revelarlo; no cumpliendo con la palabra dada, los compromisos hechos y la infidelidad.
Ser deshonestos nos lleva a romper los lazos de amistad establecidos, en el trabajo, la familia y en el ambiente social en el que nos desenvolvemos. Incluso, la convivencia bajo estos parámetros se torna imposible, pues ésta no se da, si las personas somos incapaces de confiar unos en otros.
Ser honestos significa ser sinceros en todo lo que decimos y hacemos: fieles a las promesas hechas en el matrimonio, en la empresa o negocio en el que trabajamos y con las personas que participan de la misma labor; actuando justamente en el comercio y en las opiniones que damos respecto a los demás. Los que nos rodean esperan que nos comportemos de forma seria, correcta, justa, desinteresada, con espíritu de servicio, pues saben que siempre damos un poco más de lo esperado.
La honestidad puede convertirse en un valor que se viva cotidianamente con los demás, tratando de no perjudicar o herir susceptibilidades, lo cual se puede dar cuando les atribuimos defectos que no tienen o juzgando con ligereza su actuar; incluso, evitando sacar provecho u obtener algún beneficio a costa de sus debilidades o de su ignorancia; procurar no apropiarnos de aquella información importante para la empresa en que trabajamos, o de aquel problema que nos ha confiado nuestro paciente o cliente que ha solicitado nuestra ayuda; tratar de no generar discordia y malos entendidos entre las personas que conocemos; señalando con firmeza el grave error que se comete al hacer calumnias y difamaciones de quienes que no están presentes; devolviendo con oportunidad las cosas que no nos pertenecen y restituyendo todo aquello que de manera involuntaria o por descuido hayamos dañado..
Si realmente pretendemos ser honestos, debemos empezar por enfrentar y asumir con valor nuestros defectos, buscando aquella manera que resulte más eficaz para superarlos, llevando a cabo acciones que mejoren todo aquello que afecta a nuestra persona y como consecuencia, a nuestros semejantes. Ello supone aprender a rectificarnos ante un error y cumplir con nuestras labores grandes y pequeñas sin hacer distinción.
Si podemos gestar un ambiente cálido y confiable, sostenido por relaciones basadas en la honestidad, nos llevará a crecer como personas, espiritualmente, constituyéndonos en verdaderos hombres de bien.

¿QUÉ ES EL AMOR?



En una de las aulas de una gran escuela donde, había varios estudiantes, uno de ellos le preguntó de improvisto a la maestra lo siguiente:

"Maestra, ¿qué es el amor?

La maestra sintió dentro de su ser que el estudiante merecía una respuesta a la altura de la pregunta inteligente que hiciera delante de los demás estudiantes del salón.

Como ya estaban casi en la hora del recreo, la maestra le pidió a cada estudiante que diera una vuelta por el patio de la escuela y trajese lo que más despertara en ellos el sentimiento de amor profundo.

Los estudiantes salieron apresurados al recreo, y cuando volvieron la maestra les dijo lo siguiente: "Quiero que cada uno de ustedes muestre lo que trajo consigo al resto del salón de clases".

El primer estudiante dijo lo siguiente: "Yo traje está magnífica y floreada flor, ¿no es linda y hermosa?

El segundo estudiante habló y dijo lo siguiente: "Yo atrapé está hermosa mariposa. Vea el colorido de sus alas, la voy a colocar en mi colección de mariposas que tengo en mi casa.

El tercer estudiante dijo también lo siguiente: "Yo vi en un árbol un nido con este pichón de pajarito. Se cayo del nido con otro hermanito, ¿no son graciosos y hermosos?

Y, así cada uno del resto del estudiantado, fueron colocando en la mesa lo que habían recogido en el patio de la escuela.

Terminada la exposición de cada uno de los estudiantes en el salón de clases, la maestra notó con preocupación que había una estudiante que no había traído nada, y que se había quedado todo el tiempo callada sin decir ninguna palabra. Ella estaba avergonzada, pues nada había traído para la exposición.

La maestra entonces se dirigió apresuradamente hacia la estudiante y le preguntó lo siguiente: "Muy bien, ¿ y por qué no has traído nada? Y, la estudiante entonces tímidamente le contestó a la maestra lo siguiente:

"Disculpe maestra. Vi la hermosa y maravillosa flor, pensé en arrancarla, más preferí dejarla en su lugar, para que su perfume exhalase más tiempo y envolviera el lugar de aroma. Vi también la mariposa con sus múltiples colores maravillosos, suave colorida, ella parecía tan feliz y contenta que no tuve el coraje ni el valor de aprisionarla en mis manos. Ví también al pequeño pichoncito caído en la tierra entre las hojas, pero....al subir al árbol, note el mirar triste de su madre, y preferí devolverlo junto a su otro hermanito al nido.

Por lo tanto maestra, traigo conmigo el perfume de la flor, la sensación de libertad de la mariposa que vuela libre por los aires, y la eterna gratitud que sentí en los ojos de la madre de los pajaritos.....¿Cómo puedo mostrar lo que traje?

La maestra entonces entendió el gran mensaje de su alumna, y le puso la nota más alta, pues ella fue la única estudiante que percibió dentro de sí misma, que...."Sólo podemos hallar el Amor en el corazón".
Por: Autor Desconocido

TÚ VALES MUCHO

    No minimices tu valor comparándote con otros. Son esas diferencias lo que nos hace seres especiales.
       No idealices tus metas basado en lo que otras personas crean que es importante.  Sólo tú sabes lo que es mejor para ti.
    Nunca tomes en vano las cosas cercanas a tu corazón.  Aférrate a ellas como te aferras a la vida, pues sin ellas la vida no tiene sentido.
    No permitas que tu vida se resbale por tus dedos, viviendo en el pasado o viviendo en el futuro. Vive tu vida un día a la vez y podrás disfrutar todos los días de tu vida.
    No te rindas cuando aún no tienes algo qué ofrecer. Nada es realmente en vano hasta el momento en que tú decides dejar de intentarlo. 
    No tengas miedo de encontrar riesgos mientras aprendes a vivir.  Es un hilo muy frágil lo que nos une a los demás. 
    No le cierres la puerta al amor diciendo que es difícil de encontrar.  La manera más rápida de encontrar amor es dando amor. La manera más rápida de perder al amor es aferrándonos muy fuerte a él.
    No rechaces tus sueños, mantén la esperanza. Si no tienes esperanza no tienes un propósito.
    No corras por la vida tan rápido que olvides, no solamente dónde has estado sino hacia dónde vas.  La vida no es una carrera sino una jornada para ser saboreada a cada paso que des.
 
 
Autor Desconocido   
       

miércoles, 8 de mayo de 2013

VALORES HUMANOS: SABIDURIA

 No nos es dada la sabiduría; debemos descubrirla por
nosotros mismos tras un viaje que nadie puede evitarnos ni recorrer por nosotros.


MARCEL PROUST

"El destino final del camino de tu vida es la sabiduría, que es el grado más alto y profundo de conocimiento, perspicacia y
comprensión. Te proporciona la más amplia perspectiva vital, el propósito de la vida y las lecciones que has de aprender a
lo largo de ella. Cuando encuentras tu sabiduría, vives en la luz.
La sabiduría no es una disposición que se adquiera, sino más bien un estado que ha de ser recordado. Llegas a este
planeta completamente equipado con la sabiduría sin fronteras inherente a todos los seres humanos; para recordarla lo
único que necesitas es acceder a ese lugar dentro de ti que te conecta a la fuente divina e infinita. Tú eres tan sabio como
Buda, Aristóteles o Confucio; ellos lo único que han hecho es acceder a ellos mismos, a los lugares donde tú aún no has
llegado.
La sabiduría no es la inteligencia. No tiene nada que ver con tu coeficiente intelectual o con los buenos resultados que
hayas obtenido en la escuela. Por el contrario, es el más alto nivel de evolución emocional, espiritual y mental; y en él se
valora la intuición tanto como la información, la determinación tanto como la habilidad y la inspiración tanto como el
conocimiento. Es el lugar donde se produce la sinergia entre tu comprensión más profunda y tus actos cotidianos.
El camino más directo hacia tu sabiduría está pavimentado con las lecciones de tu vida. Aprendiendo esas enseñanzas que
se te presentan cada día, te acercas a la identificación, es decir, lo que Emerson llamaba «la sobrealma» y Cari Jung «el
inconsciente colectivo». Ésas son las fuerzas universales que nos atan a los unos con los otros y a cada individuo con la
fuente inagotable de su conocimiento. Es muy simple: aprende tus lecciones para que puedas descubrir esa conexión con
la fuente primigenia y así recordar tu sabiduría.
La verdadera belleza de la sabiduría es que, una vez la recuerdes, te inspirará a proseguir con tu camino. Recordarás la
lección de la abundancia y sabrás que la sabiduría no tiene límites ni carencias. Es como el amor: cuanto más das, más
recibes. Tu capacidad para la sabiduría aumenta a medida que la compartes con otros. Quienes son célebres por su
sabiduría son aquellos que la comparten con los demás de forma gratuita para ayudarles a crecer.
Descubrir la sabiduría en tu interior y alcanzar tu más alto nivel de evolución puede ser una de las lecciones mas
generosas que puedes aprender. Será un aprendizaje que te elevará y te elevará a lo largo de tu camino para que puedas
aportar al resto del mundo los resultados de todas tus otras lecciones"

martes, 7 de mayo de 2013

LA MUJER: SUS MAYORES VIRTUDES Y UN SOLO DEFECTO



La mujer tiene fuerzas que maravillan a todo el mundo.
Tiene un regazo que puede acomodar hasta 4 o 5 niños al mismo tiempo.
Tiene besos que pueden curar desde una rodilla raspada hasta un corazón roto.
Y lo hará todo con solamente dos manos.
Aguantan dificultades, llevan grandes cargas, pero tienen felicidad, amor y dicha.
Sonríen cuando quieren gritar.
 Cantan cuando quieren llorar. Lloran cuando están felices y ríen cuando están nerviosas. Luchan por lo que creen. Se enfrentan a la injusticia.
No aceptan "No" por respuesta cuando creen que hay una solución mejor. 
Se privan para que su familia pueda tener. 
Van al médico cuando una amiga tiene miedo de ir. 
Aman incondicionalmente.
Y no solamente  son capaces de pensar, sino de razonar y hasta de negociar.
Lloran cuando sus hijos triunfan  y se alegran cuando sus amistades consiguen premios.
Son felices cuando escuchan sobre un nacimiento o una boda.
Su corazón se rompe cuando muere una amiga.
Sufren con la pérdida de un ser querido, sin embargo son fuertes cuando piensan
que ya no hay más fuerza.
Saben que un beso y un abrazo pueden ayudar a  curar un corazón roto.
Sin embargo, aún con tantas virtudes,  hay un defecto en la mujer:

 Y ES QUE SE LE OLVIDA CUANTO VALE

Léele este mensaje a tus amigas, para recordarles lo maravillosas que son
También a los hombres que conoces, porque a veces necesitan tener presente
La grandeza de la mujer.

viernes, 3 de mayo de 2013

LA MADRE: UNA MUJER CREADORA DE SUEÑOS

La  madre, es un ser irrepetible, irremplazable, y su valor es  inapreciable,porque la naturaleza ha depositado en ella una chispa divina,  para  convertirla en artífice de vidas.
 Es una mujer que ama, con fuerza incontrolable, sin la reserva de la duda, y con el alma desnuda.
Perdona los errores de sus hijos, sus culpas, sus caídas.
 Y  es capaz de renacer cada día, porque sabe  decir sí a la aventura de la vida y del amor.
 La madre,  trasciende por los silencios,  por las  palabras, por el  hacer y el  sentir de sus hijos.
 Siempre  su entrega  es incondicional y  también su presencia,  aunque  a veces  algunos se  olviden de agradecer el don de la maternidad,  que ella  sólo posee.
 La madre,   aprende a querer el presente, elegir el futuro y  trabajar para conseguirlo. Porque sabe que es bueno recordar el pasado,  pero no vivir en el ayer. Entonces, prefiere soñar en el futuro, sin  despreciar el presente, porque está consciente de que lo único  seguro es el hoy, el aquí y el ahora.
 Ella quiere dejar de sobrevivir, porque sabe que puede supervivir.
 La madre, como está preñada de grandeza,  se atreve también a construir  mil estrellas en el infinito y tener el valor de ALCANZARLAS.
 Por todo ello, honremos hoy y siempre a Su Alteza: ¡¡La madre!!