martes, 3 de junio de 2014

LA BONDAD

La bondad es una actitud positiva y constructiva hacia los otros, hacia la naturaleza y hacia las cosas. Es la inclinación natural a hacer el bien; cualidad propia del carácter apacible y manso.
Para Sócrates el bien es un estado del alma y su esencia la sabiduría. Sin embargo, el hombre no es puro intelecto, sino que además es un cuerpo, por lo tanto la vida buena debe ser mixta, ni demasiado espiritual ni solamente entregada a los placeres sensibles.
Platón coincide con este concepto y agrega que hay que reconocer que este no es el único mundo ni el mejor.
El secreto que guarda una vida de bondad lo da la perfecta proporción, o sea que la bondad es una forma de lo bello y armónico.
El hombre es bueno cuando es virtuoso y la virtud es conocimiento y prudencia.
Platón no identifica al bien con el placer, porque cometer una injusticia es peor que padecerla, ya que empobrece el alma que es lo peor que le puede pasar al hombre; porque el placer debe estar subordinado al bien y la razón debe ser juez de los placeres que deberán estar al servicio de la salud, la armonía y el orden del alma y del cuerpo.
La voluntad es la facultad de ánimo, y en ella reside la bondad o la maldad de las conductas, porque la voluntad es la fuente de la moralidad.
Con referencia a la bondad en general, o sea al buen carácter, Aristóteles nos dice que todos tenemos la capacidad de ser buenos pero igualmente hay que desarrollarla con la práctica por medio de acciones objetivamente virtuosas, sin reflexionar sobre ellas ni elegirlas sino por la disposición habitual.
Creo que hasta el peor de los mortales sabe cuando está actuando con bondad, cualquiera sea su objetivo, porque la bondad no nos aleja de nuestros propósitos, al contrario, puede elevar nuestro nivel de entendimiento y superarlos.
Elegimos ser buenos cuando dejamos de creer que los demás son culpables de nuestros males.

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